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jueves, 15 de marzo de 2012

La Felicidad de la Inocencia








Esas miradas llenas de ternura, de inocencia, es lo que me hac
e amarlos tanto,
Me pregu
ntan, ¿cómo es que les tenes tanta paciencia? La respuesta es eso: La mirada.
Para cada niño que cuido soy su superhéroe, soy alguien en quien pueden confiar.
Ellos no analizan si sos linda, fea, alta, baja, gorda o flaca... Simplemente te devuelven el amor que vos les das. Cuando estas mal se esmeran en regalarte una
sonrisa, porque es el único (y gran) recurso que tienen para intentar verte mejor. Ellos no ven con la maldad que adquirimos del mundo... Ellos ven con los ojos claros, todavía no conocen la maldad, la c
ompetición, la bronca o el rencor, ellos viven en un mundo del que
nunca deberían salir, miran todo positivo, siempre encuentran con que jugar, o estan dispuestos a las sonrisas. Deberíamos preservar al niño que llevamos dentro, y no dejarlo contaminarse por todas las cosas que hay en este mundo, la mayoría malas. Por eso los amo tanto, porque son una luz, en medio de la noche oscura, ellos brillan, y nada opaca eso, contagian de luz, irradian felicidad.
Antes de poner una canción melancólica en mis días malos, prefiero escucharlos sonreír. Amo el mundo de colores donde ellos viven, disfrutan tan solo con ver algo nuevo, como el aleteo de una mariposa, aman el agua, disfrutan del sol... cosas que nosotros con el tiempo perdemos...
Por eso amo ser niñera.



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